(O de la vida de las marionetas…)LOS SABADOS A LAS 22 hs. DESDE EL CENTRO DE LA COOPERACIÓN: Por Luis Mazzarella

 Uno de esos sábados extraños donde la vida te lleva por atajos inesperados. Eran las 20 horas, un actor me invitaba a una función sobre la vida de Gabriela Mistral, en el Centro Cultural San Martín, del lado de Sarmiento me había dicho. Vaya al primer subsuelo me dice un guardia. No, no es aquí. Aquí tenemos una función de Homenaje a Kantor … Kantor? El autor que estuvo en Buenos Aires y pensaba que el director de teatro era un titiritero y los actores sus títeres. Lo viví en carne propia en un escenario. “Quizàs lo puedan ayudar en otro subsuelo” Y subo y bajo nuevamente. “No es posible, aquí es el Homenaje a Kantor. Tuvimos un evento con 2000 personas y se cortó la luz. En medio del caos escuche algo de un homenaje a Gabriela Mistral, pero no presté atención…” Se habrá equivocado mi amigo, no hay nigún indicio de Gabriela Mistral. Es el responsable del Teatro de fin de semana, habla con el director técnico y éste tampoco recuerda nada de Gabriela Mistral. Ya decepcionado camino hacia Corrientes y de repente veo el Centro de la Cooperación, Floreal Gorini.

Una obra inédita del Tato Pavlovsky. Hombres, imágenes y marionetas. Volví a recordar a Kantor. El flyer era muy elocuente. Unas manos que desde arriba manejaban a las marionetas. Debo hacer tiempo hasta las 22.15, horario en que comienza la obra. Me decido. Compro la entrada. Y en la esquina está el Café La Paz, de Buenos Aires. Un recuerdo de los ángeles de Soldi sobre el cielo de la gran ciudad. Llega el momento. Una fila chanfleada. Entro a un espacio donde las marionetas están dispuestas y se mueven cuasi mecánicamente al son de una música conocida que no logro reconocer.” Le doy una muy buena ubicación”, me había dicho la señorita de la boletería. Termino en la penúltima fila al lado del sonidista. Y un actor detrás mío, con la cara maquillada de blanco y unas cejas exageradas. La música se intensifica y ahora sí, suena la Boheme, de Charles Aznavour, como en una cajita de música. Las marionetas le hablan al público. “No te toques la cara, usá el pañuelo, apaguen los celulares, Basta!!!”. Irrumpe el actor que aparentemente los dirige como marionetas.  Y desde ese momento la obra apela al inconsciente. Nos reímos, nos emocionamos sin saber estrictamente de qué. Algunos recuerdos como salidos de un sueño, Fotogramas de familia, parejas, padres e hijos, hermanos, tíos, primos, hermanos, amantes. Una escena impacta en mi corazón. Una mujer es llevada a un espacio, otra le saca una fotografía con esas máquinas antiguas que largan humo y en ese momento cae muerto otro personaje, sentado de espaldas, maniatado y vendado. Los desaparecidos que digan donde están. Dos por uno, es una oferta de la tarjeta de crédito. Dos por uno, la Corte, en este país la Justicia es injusta. Las Madres y las Abuelas no lo permitirán. Quién cortará los hilos?. Que dé un paso al frente el responsable de la revolución, dice el marionetista. Y Tato como el Tata, vuelve a gritar desde su tumba, Nunca más. Floreal, mi padre, Juano, Ulises, se licúan nuestras imágenes y bajan,  Corrientes, hacia el Río de La Plata.